Dia 1.-
El aburrimiento ya sobrepasaba los límites.
Sólo me quedaba volver un poco a mi niñez.
Junto a los pastos que rodean esta casa se encuentra una faenadora de chanchos,
creo que a ello se debe el olor repugnante que inunda este lugar.
Pero a quien le importa, me encuentro sola, sin nadie con quien compartir este bello [y oloroso]
lugar.
Cae lentamente el sol tras las paredes de la faenadora, cae y el atardecer aparece en todo su esplendor.
Vuelan unas cuantas aves que prontamente desparecen, parecieran saber que tras de ellas mueren unos cuantos que tal vez pudieron ser sus amigos.
Vuelan unas cuantas mariposas junto a la sequía, que, para variar un poco, tambien expele un olor "agradable".
Quisiera compartir este momento junto a alguien, ver el caer del sol entre silencios y manos cruzadas, pero el tiempo ya alejo esa posibilidad de mi lado.
Bajan camiones y se oye el estruendoso ruido de su camino.
Y este maldito columpio... tampoco me acompaña.
Se ve tan inofensivo, tan apacible, casi perfecto para apreciar todo lo que me rodea, pero no.
El chirrido, maldito, de las cadenas oxidadas se vuelve insoportable.
Tan insoportable que no aguanto observar mas.
Maldito chirrido, no deja de sonar.
Maldito chirrido, rompe mis oídos.
Maldito chirrido... me dió jaqueca.
Lorena.
El aburrimiento ya sobrepasaba los límites.
Sólo me quedaba volver un poco a mi niñez.
Junto a los pastos que rodean esta casa se encuentra una faenadora de chanchos,
creo que a ello se debe el olor repugnante que inunda este lugar.
Pero a quien le importa, me encuentro sola, sin nadie con quien compartir este bello [y oloroso]
lugar.
Cae lentamente el sol tras las paredes de la faenadora, cae y el atardecer aparece en todo su esplendor.
Vuelan unas cuantas aves que prontamente desparecen, parecieran saber que tras de ellas mueren unos cuantos que tal vez pudieron ser sus amigos.
Vuelan unas cuantas mariposas junto a la sequía, que, para variar un poco, tambien expele un olor "agradable".
Quisiera compartir este momento junto a alguien, ver el caer del sol entre silencios y manos cruzadas, pero el tiempo ya alejo esa posibilidad de mi lado.
Bajan camiones y se oye el estruendoso ruido de su camino.
Y este maldito columpio... tampoco me acompaña.
Se ve tan inofensivo, tan apacible, casi perfecto para apreciar todo lo que me rodea, pero no.
El chirrido, maldito, de las cadenas oxidadas se vuelve insoportable.
Tan insoportable que no aguanto observar mas.
Maldito chirrido, no deja de sonar.
Maldito chirrido, rompe mis oídos.
Maldito chirrido... me dió jaqueca.
Lorena.
